13.7.09

Historias de baños

Una de las peores cosas que he vivido en mi estancia laboral en la oficina fue cuando le abrí la puerta del baño a la chava que hacía el aseo. Se llama Rosalba, cuando trabajaba conmigo tenía como 19 años y era más chaparrita que yo, me sentía hasta alta porque le sacaba fácil 10 cm, y eso que yo mido como 1.50 o quizá menos.

Pues resulta que Rosalbita estaba tan pequeña que ni me fijé que estaba sentada en la taza, yo abrí la puerta, me preparé para el ritual de desabróchate el botón, baja el cierre del pantalón para irlo bajando, y justo en eso escuché un grito agudo y plañidero que decía: "Está ocupado".

Me voltee, nos miraos y salí corriendo muerta de la risa. Creo que a ella le dio más pena que a mí.

Lo peor siempre es cuando la vida te las cobra.

En el mismo baño me pasó lo mismo que a Rosalbita, la señora Eva entró y me vio y me gritó: "¡Ay perdón!.

-¡Pero ciérrele Evita, por favor!

-¡Ay ´mija! A mí una vez me pasó lo mismo...

-¿Qué le parece que ahorita que salga me cuenta?

-¡Ah sí!

-Bueno, ¡pero ya váyase!

Hasta que la señora Eva decidió irse del sanitario que yo usaba en ese momento.

Y no sólo yo he tenido experiencias de ese tipo en mi trabajo, todos mis compañeros igual y hemos concluido que no es porque nos guste abrirle la puerta a alguien más, es porque la chapa simplemente no sirve.

Pero para otra ocasión dejaré a las historias de "Los Tapabaños", "El Ladrón" (mejor conocido como "El Batres"), "Hitler" aka "La Bigos" o "Pamela Juanjo", "Agrigol".

Porque he decidido depurar mis emociones laborales y bloquear mis frustraciones, mmm... Sí, mis frustraciones de cualquier tipo.

2 Chácharas de...:

Gabriela/undies said...

Yo tengo un pavor a que me abran la puerta del baño o que me vean mientras estoy en el baño, por eso odio ir a los baños del cine, esos en los que se ve todo por los lados de la puerta.

Le tengo pavor porque una vez me pasó en la universidad, la puerta se abrió sola y yo pues no podía levantarme a cerrarla, estaba... ocupada, así que una tipa que estaba por ahí me vio de lejos y fue a cerrarme la puerta y se veía que estaba a punto de carcajearse. Qué vergüenza, sólo podía imaginar cómo se iba a reír la tipa al salir del baño y correría a contarle a sus amigos, quienes me verían en los pasillos de la universidad y se burlarían de mí y me pondrían apodos. Es como esas pesadillas donde sueñas que llegas desnuda a la escuela a hacer un examen, aunque la verdad creo que prefiero que me vean desnuda que en el baño. Ah, el exhibicionismo.

SO3 said...

jajaja yo dejé de tenerle miedo a eso porque tengo imán pa que me abran las puertas de los baños... en sanborns, en la oficina, en mi casa, en donde sea me pasa, ya es normal... traes el exhibicionismo bien de fueraaa...