6.5.07

Masas ajenas al número once

Quizá si el interés del mexicano fuese más allá del entretenimiento, de la moda o de la sensación de pertenecer a lo que no se es; entonces las personas tendrían la inquietud de regalar más tiempo al cultivo de una razón más saludable o más compleja de lo común.

La cultura en México no ha sido tan satisfactoria como se ha aclamado en los últimos años, no sólo es la falta de apoyo del régimen sino también las necesidades del hombre son las que ahora exigen menor atención al cuidado del pensamiento, o a la preservación de los medios para que difundan alternativas para instruirse.

Sin embargo, la inquietud del ser humano ha hecho que Canal Once haya tenido un crecimiento relevante en su historia. Con 47 años de vida, y presente en las etapas más decadentes del país, el Politécnico Nacional ha aumentado raquíticamente su presupuesto para la difusión de este medio, que hoy podría considerarse como uno cultural que podría ser complementado con el 22.

Por la conveniencia del gobierno priísta, en 1978 López Portillo decidió extender la mano a la desafortunada televisora, que con 20 años de vida mantenía sus transmisiones con muy baja calidad; y con la redirección de su antena se logró cautivar a más mexicanos interesados en la programación alternativa a la mediática.

A finales de los 70 los programas más reconocidos por su contenido cultural nacional e internacional fueron: Historia moderna, Historia Contemporánea, El ciudadano del mundo, Matemáticas, La herencia del hombre, Voces de la Literatura y Metodología. Y como plus, en esta década comenzaron a difundirse los programas de comentario político, y de análisis con el periodista Manuel Buendía.

La oportunidad de expandirse hasta en 13 estados de la República tuvo lugar en el último año de gobierno de José López Portillo, quien autorizó las transmisiones por medio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

Y gracias a la difusión o a la manita de gato que le dieron para su expansión en más estados, Canal Once pudo sustentar mayor raiting para que pudiera continuar al aire, sin generar ningún tipo de competencia con la ya establecida Televisa.

La brevedad de los 80, un espacio perdido

Como un suspiro fue que le creció el cabello a Cristina Pacheco, tan breves los diez años de una década social importante, tan ocultos y tan ajenos de la realidad mexicana. Aquí nos tocó vivir hasta la fecha es un programa del IPN que presenta desde un delicioso ornamento gastronómico hasta la mediocridad en la que los mexicanos pueden existir, tan sólo por la pobreza que araña la piel de aquellos marginados.

Sin embargo, para finales de la esporádica y efímera década de los 80, la renovación de la Ley de Radio y Televisión, exactamente en el apartado de “emisoras de reserva federal”, Canal Once logra tener autonomía, libertad del subsidio del Gobierno para que de 1989 en adelante pudiese sobrevivir con aportaciones, tanto de la iniciativa privada como de recursos de entidades paraestatales, y patrocinios que enriquecerían el escaso presupuesto que tenía.

Como un suspiro se fueron estos años, esta década que socialmente exigía un poco de diferencia en los programas televisivos, que demandaban libertad para la dolorosa realidad que se vivía en el México devastado por un terremoto o acabado por la economía que se rompió en la caída de la banca.

Y hoy, aún es ajena esa década olvidada o resguardada en la memoria de latas de películas.

Los cambios, la enajenación y la modernidad

En esos años en que la música se arrancaba de los sintetizadores, el mundo se caía a pedacitos en Berlín, el Golfo Pérsico era allanado por el imperialismo estadounidense y México comenzaba una era de tratados para el libre comercio; fue que la reforma de Canal Once se llevó a cabo a principios de 1990

La televisora del Politécnico se transformó de manera radical, recibió tal remodelación en su infraestructura que las áreas de ingeniería y producción sufrieron un cambio que las llevó a mejorar las transmisiones en 1994, gracias a la ayuda de la fibra óptica que Telmex le dio al canal para mejorar su señal, pudo ser mandada por el Satélite Solidaridad. Tal fue su metamorfosis que dejó de ser el canal del IPN y comenzó a ser el “Canal cultural de la sociedad”.

Quizá se podría considerar como una revolución cultural la apertura de temas inalcanzables en otros canales más herméticos, en los 90 se concursaba con cultura para ganar unos nuevos pesos —A la cachi, cachi porra—. Los viajes al pasado de la historia cautivaban a un sector social (Historia de la zarzuela).

Y la educación sexual tuvo una importante aparición a mediados de 1990 (Escuela para padres y Taller de sexualidad), y no sólo los padres de familia tenían acceso a información diferente sino también los niños podían ver caricaturas con contenido de valores en el guión que se manejaba. El arte y la ciencia iban de la mano en esta nueva imagen de la programación. Canal Once ya se había alejado de su perfil de antaño para dar paso a una alternativa para las inquietudes mexicanas.

Las noticias eran una nueva forma de comunicar los acontecimientos del sexenio de Ernesto Zedillo, (Once Noticias con Adriana Pérez Cañedo, quien hasta la fecha aparece a las nueve de la noche). Las entrevistas de Cristina Pacheco eran más renovadas, no dejó Aquí nos tocó vivir, al contrario aumentó su raiting en un nuevo programa de conversaciones con luminarias de la cultura, del entretenimiento, o cualquier ámbito que deseara tocar.

De Lajous a Di-Bella: La apertura al Siglo XXI

Una mujer, una precursora del cambio: Alejandra Lajous Vargas fue la directora de Canal Once desde 91 hasta el 94, para repetir cargo de dirección general en la televisora en 1996 y dejarlo en manos de Julio Di-Bella Roldán en el 2000, quien hasta la fecha tiene el control.

La mano delicada de Lajous fue la que logró pacientemente el renacimiento de las emisiones del Politécnico, fue su mente la que con esfuerzo logró que los grandes monopolios se interesaran en ser clientes del proyecto cultural (BBV en ese entonces, Bimbo, Bital, Palcio de Hierro, Liverpool, entre otros).

La línea editorial se convirtió en toda una misión y visión del desarrollo humano, del nacimiento de un nuevo estilo de educación en México; los intercambios de documentales con grandes televisoras como la BBC dieron origen a series de investigación cultural y científica que han modernizado los valores, la libertad y el respeto entre la sociedad mexicana.

Quizá el problema no es que hasta la fecha se conserven los mismos valores de hace diez años, sino que la mentalidad del hombre, el adolescente o el niño mexicano ya no es tan exigente. Cierta apatía es la que domina las inquietudes de mejorar internamente el concepto de humano.

Si bien es cierto, este canal no domina un raiting maravilla en su programación, pero es real que su contenido está tan definido que tiene lineamientos para cada área manejada por el Politécnico, y hace una precisión necesaria para mantener un código de valores.

El diseño que actualmente tiene le abrió las puertas en el Festival Promax Internacional (2005), para ganar 15 premios por su actividad de preocupación por los problemas que atañen a la sociedad, entre los más importantes estuvo el Premio Internacional a la Excelencia en Promoción de Servicio Social.

Una mirada al pensamiento, la frase de entrada para entender el estilo que tiene en 2006 Canal Once, ya que ha realizado hasta la fecha un cambio sustancial en el estilo televisivo. Y actualmente es considerado por algunos medios impresos (Etcétera), como la nueva televisión sin pretensiones o tendencias en su contenido.

6 comments:

tu.politóloga.favorita said...

Cuando tenía DirectTV veía el diván de Valentina en ese canal. También algunas caricaturas con cero violencia que ya no me parecen divertidas porque soy una persona violenta y así.
Están bien hechos los otros programas?

tu.politóloga.favorita said...

Me responderé sola: hoy escuche a la señora Pacheca (o) en la radio y dijo puras pendejadas.

Rafa said...

(Nota mental:Tengo que agregar a la Señora Pacheco a mi lista de muertes que deseo)

Un beso tats buena onda de cuento

TuttiMusic! said...

Primero lei lo de las quinces jajajaja buen post Tats.
Luego el cuento de la masturbacion y el doctor... EXCELENTE!
A la sra pacheco k le arreglen las grnias y el pellejo k le cuelga... HUM!
Canal once ta chido!!!
BESOPOS

Solioquio Exótico said...

Mi.politóloga.favorita: A mí aún me gusta el Diván de Valentina, veo 31 minutos y el Show de los Once... Y lástima que la señora Cris, Cris, Cristina sea la esposa de un hombre tan chingón como José Emilio Pacheco...

Rafa: Ja!!! ¿Podemos agregar a Diane Pérez, Jorge Berry, Carlos Loret y a un tal Joaquín López?

Roxy: Y a mí lo que más me ha gustado es lo de los XV años, fue una maravilla!!! Saludos mujer!!

Viriz said...

pues que crees, que a mi si me gustan varios programitas del canal once, y si bien hay cosas que no me llaman demasiado la atencion, disfruto de su programacion en general.

Se me hace desde que soy pequeña una propuesta diferente que me salvaba el cerebro de tanta mendiga novela de pobres y ricos como estilo mari mar que mi abuela me hacia ver, gracias a el y a mis tardes viendo el canal once creo que conserve buena parte de mis neuronas.

jajajaja y tambien veia el divan,pero ahora tambien soy una maldita violenta y prefiero lo happy tree friends.

saludos y muy interesante ;-)